Free Cinema: La soledad del corredor de fondo (II)
Características del Free Cinema
La especificidad neta del Free Cinema radica en la renovación temática, en la apertura hacia un tipo de personajes ajenos al cine dominante (como son los proletarios), la ubicación en ambientes como el Norte industrial británico además de giros lingüísticos hacia el vocabulario popular.Así el propio Tony Richardson dice en el artículo “The Man Behind the Angry Young Man” (“El hombre tras el joven airado”): “Me gustaría continuar tratando el tipo de temas con los que estoy trabajando ahora. Temas relacionados con el mundo en el que vivimos, los problemas y asuntos que afectan a las personas en la sociedad actual. Creo que las películas deberían ser una fuerza inmensamente dinámica y poderosa dentro de la sociedad y tener, en este momento, un papel especialmente polémico”, lo que expresa perfectamente los postulados de este movimiento. Estos filmes tuvieron considerable éxito entre el público británico, especialmente el más joven, y permitieron la llegada de otros realizadores y nuevos largometrajes que abordaron temas como el aborto, la homosexualidad, la liberación sexual de la mujer, etc. Así, surgieron otros directores como John Schlesinger, con filmes como A Kind of Loving (1962), Darling (1965) y, más tarde, Sunday, Bloody Sunday (1971) que, como Alfie (1966), de Lewis Gilbert, difícilmente hubieran visto la luz de no ser por la estela abierta por aquellos jóvenes airados.Musicalmente, también hubo un cambio. El cine británico estaba hasta entonces controlado por compositores clásicos y conservadores, pero la llegada de estas películas supuso también una renovación en la composición, y de esta forma surgieron nuevos músicos dispuestos a enarbolar la bandera del cambio, sustancialmente con el jazz, como podemos apreciar en la banda sonora de esta película compuesta por John Addison.
Podemos encontrar precedentes de este interés por el realismo social, no tanto en el optimista y positivo retrato social presente en los antiguos documentales del gran pionero Grierson ,más ligados a una función propagandística que no a una función de denuncia social, sino en los experimentos más o menos poéticos y lingüísticos de Humphrey Jennings, influenciado por el surrealismo y el cine poético, en obras de clara función propagandística como : Listen to Britain, Fires Were Started o A Diary For Timothy. Jenings será la única influencia que admita el Free Cinema y expresará una clara voluntad de ruptura respecto a la afamada escuela documentalista británica de John Grierson.
Por otra parte, la fuerte carga literaria del Free Cinema también alcanza un grado mucho mayor que en otros movimientos similares, lo cual repercute en una gran solidez argumental y narrativa, manteniéndose el predominio clásico de la historia sobre el discurso. En este caso Tony Richardson parte del libro de cuentos del mismo nombre de 1959 de Alan Sillitoe, Poeta y novelista británico otras de sus obras son : Sabado noche, domingo mañana (1958), La llave de la puerta (1961), El barco perdido (1983) y Últimos amores (1990).Richardson buscó siempre un soporte literario para sus películas, así adaptó para el cine las obras teatrales de John Osborne: Look Back in Anger (1959) y The Entertainer (1960), además de la obra literaria de Sillitoe, que ya mencionamos y otras como son : Un sabor a miel de Shelagh Delaney y Tom Jones de Henry Fielding, lo que aporta una gran solidez argumental a sus obras.En todas ellas aparecen constantes temáticas, excepto en Tom Jones que marcaría un giro en su carrera y supondría un gran éxito comercial, los protagonistas son jóvenes trabajadores o en paro de clase media-baja desesperanzados y críticos con la sociedad que les rodea, con una familia desestructurada y con u imposible final feliz, por tanto, su autoría argumental está implícita en la elección de sus adaptaciones. En el aspecto técnico, frente a la transparencia diegética del clasicismo nos encontramos con rupturas narrativas como son la cámara rápida, para añadir un punto de comedia en los escarceos criminales del protagonista o la utilización de las cortinillas, influencia de las técnicas televisivas que suponen un distanciamiento con su subsiguiente pérdida de verosimilitud permitiendo, a su vez la autorreflexividad propia del cine moderno, aunque debemos comentar que fue mucho más moderado, que muchos otros “nuevos cines”.El Free Cinema repercutió en la renovación de la profesión cinematográfica, sobre todo a nivel interpretativo, con una nueva generación de actores y actrices, destacando en este caso el papel de Tom Courtenay que fue galardonada con el premio BAFTA por su actuación.Actuaciones que se caracterizan por su naturalidad y que podríamos calificar como “anti-star-system” y no por ello menos válidas, propia de este cine.Nuevos actores que comparten escenas con actores de teatro consagrados, como es el caso de Michael Redgrave, armonizándose ambos estilos. En cuanto al método de producción, el “nuevo cine británico” fue bastante conservador en los métodos de producción, por ejemplo la productora Woodfall, productora de esta película, se mantuvo en la línea habitual de la producción e cine independiente británico, funcionando bajo los esquemas tradicionales del patrocinio por parte de instituciones públicas, como el British Film Institute y empresas privadas., dicha productora Woodfall Films fue fundada por el propio director Tony Richardson y el dramaturgo John Osborne, conjuntamente con el ejecutivo Harry Saltzman
Destaca también la fotografía de Walter Lassally, una fotografía realista y a la vez poética en blanco y negro, realizada en escenarios naturales que según afirma el propio Richardson:
“Me alegra decir que muchas de nuestras escenas han sido rodadas lejos de los estudios. Prefiero salir a rodar en exteriores (probablemente me he visto influido por los neorrealistas italianos), principalmente porque pueden darse muchas más sorpresas que cuando estás trabajando en el estudio”
Lassally ya había entrado en el movimiento y colaborado con Lindsay Anderson en Thursday’s Children y con Karel Reisz en We Are The Lambeth Boys y Momma Don’t Allow, esta última también con Richardson.
La música, de instrumentos de viento, sobre todo el clarinete, subraya la estridencia de los hechos que se exponen. Su compositor John Addison, que se había iniciado en la década anterior, encontró en su larga asociación con Tony Richardson uno de sus mejores momentos profesionales. Su vinculación al Free Cinema arrancó con Look Back in Anger, a la que seguiría The Entertainer (1960), A Taste of Honey y la película que nos ocupa. En todas hizo uso de temas jazzísticos, que sirvieron para acercarse a un modelo de personajes de la calle. Pasada esa etapa, cambiaría de registro, especialmente con Tom Jones (1963), que le consagró a nivel internacional
Conclusión
En definitiva, existe por parte de este joven airado un claro manifiesto de combate con el sistema establecido, una rebeldía con un presente y un futuro inmóviles y un inconformismo con una sociedad acomodada en el Estado de Bienestar, que sólo valora al individuo en pos de su contribución al mantenimiento del poder instituido.En las líneas siguientes se describen tres momentos representativos de la ideología combativa de la película y el espíritu libre de este movimiento:- Cuando los alumnos del reformatorio se rebelan contra sus superiores en el comedor para lo cual Tony Richardson usa sabiamente técnicas del montaje soviético vanguardista como Eisenstein o Dovchhenko. - El retrato irónico “de la sociedad del bienestar” donde vemos a la familia Colin gastar el dinero de la indemnización en una sucesión de viñetas precedidas por “cortinas publicitarias” ambientado con una música sardónica.
- Finalmente, el montaje de acción paralela brillante donde vemos a los alumnos cantar una canción patriótica en la capilla del reformatorio mientras al mismo momento en una celda más alejada del edificio del reformatorio, el fugitivo Stacy está siendo castigado duramente .
Así que podemos afirmar que nos encontramos ante una película emblema del movimiento, tanto por la temática, como por la banda sonora, como por sus aspectos técnicos, su carga literaria, su método de producción y su fotografía
Por tanto no es un cine gratuito, sino que, desde una concepción formal que rehuye los alardes y busca la sobriedad visual, golpea al espectador, empujándolo a plantearse preguntasDe ahí que no sea casualidad la forma en que desde el mismo cine británico se ha retomado la potente estela que dejó el Free. Ken Loach, Mike Leigh, Stephen Frears o Michael Winterbottom, entre otros, guiados por el mismo espíritu reivindicativo que sostuvo aquella escuela, se mostraron enormemente críticos desde su cine social con el desarrollo del neoliberalismo thatcheriano. Sus trabajos han mantenido una tradición cuyo eco pervive hoy en algunos de los trabajos más interesantes de la reciente producción inglesa. Aunque debemos tener en cuenta que si los “jóvenes airados” abogaban por la rebeldía ante el estado de las cosas, en los noventa sólo quedan la resignación fatalista, la integración en el sistema o el estallido irracional de rabia, mostrando la pérdida de valores del proletariado y su fácil sumisión a las ventajas de una vida burguesa.
Bibliografía
Romaguera, Joaquim y Alsina, Homero(eds): Textos y Manifiestos del cine, ed. Cátedra, colección Signo e Imagen, Madrid, 1998. Heredero, Carlos F. y Monterde José Enrique (eds): En torno al Free Cinema. La tradición realista en el cine británico, ed. IVAC-La Filmoteca-Festival Internacional de cine de Gijón-Centro Galego de Artes da Imaxe, Valencia, 2001.